martes, 6 de septiembre de 2011


Eres la dama de negro,
Que a lo largo de tu camino,
Vas seduciendo el tiempo.
Una máscara cubre tu rostro,
Ocultando tus más profundos sueños,
Pero tu cuerpo ya desnudo,
 Me grita a mí,  pues sabe que soy tu dueño.
Me pediste que te atara,
Suplicaste que te besara,
Rogaste que te golpeara,
Y  lloraste cuando te masturbaba.
Hoy ya postrada estas,
En una blanca cama,
Atada de pies y manos,  
Deseando que te amaran.
Pero  ya no estás desnuda,
No acompañada,
No golpeada,
No masturbada.
Mas ahora te mantienes viva,
De nuestros sueños,
De nuestros juegos,
De nuestros recuerdos.
Que en algún momento de tu vida,
Se colapsaron en tu desventura.
Quedando tu rostro oculto…
Con la máscara de mi  la locura.